Domingo 19 de abril
… [La persona] que cometiere alguno de todos los pecados con que los hombres delinquen, […] confesará el pecado que cometió, y compensará enteramente el daño… (vv. 6-7).
| La escritura de hoy: Números 5:5-10 | Marvin Williams escribe: |
Un juez usó un enfoque singular como sentencia por el hurto en tiendas: los infractores debían lavar autos en el estacionamiento de una tienda, como parte de su servicio comunitario. Esperaba que eso disuadiera futuros robos y sirviera como un recordatorio vívido de las consecuencias de hacer lo incorrecto. Enfatizó que las acciones tienen consecuencias y que la responsabilidad es importante.
Su sentencia refleja la instrucción en Números 5:6-7: «[La persona] que cometiere alguno de todos los pecados con que los hombres delinquen, […] confesará el pecado […] y compensará enteramente el daño». Aquí vemos la importancia que Dios da a reconocer el error, confesar el pecado y buscar la restauración. Cada ofensa revelaba deslealtad al Señor (v. 6).
Así como lavar autos en público sirve como una consecuencia humillante que fomenta la reflexión y la responsabilidad, Dios llamó a Israel a reconocer sus pecados con sinceridad, confesándolos y buscando perdón. La verdadera libertad llegaba cuando afrontaban sus acciones, hacían restitución y abrazaban su gracia.
Dediquemos hoy un momento para reflexionar sinceramente sobre nuestras vidas. Al buscar reconciliación y restitución cuando sea necesario (ver Mateo 5:23-24; Lucas 19:8-10), Dios, en su misericordia y perdón, nos restaurará.
Reflexiona y ora
¿Cómo puedes buscar reconciliarte con alguien a quien has dañado? ¿Por qué es importante la restitución?
Dios, ayúdame a compensar a quienes dañé.
Lunes 20 de abril
… Señor Dios, ¿quién soy yo, y cuál es mi casa, para que me hayas traído hasta este lugar? (v. 16).
| La escritura de hoy: 1 Crónicas 17:16-22 | Tom Felten escribe: |
Por turismo, un piloto y sus dos hijas despegaron de Soldotna, Alaska, pero su pequeño avión nunca llegó a su destino. Varios pilotos comenzaron a buscar el avión desaparecido, hasta que Terry Godes divisó los restos casi sumergidos en un lago parcialmente congelado. Los tres miembros de la familia estaban parados sobre las alas del avión, tras permanecer allí durante horas. Felizmente, fueron rescatados. Godes sacrificó su tiempo y recursos por otros, lo que llevó a salvar vidas. Con humildad, dijo sobre sus esfuerzos: «Solo fui el que vio el avión primero».
El rey David sacrificó mucho por el pueblo de Israel, incluso luchó para salvarlos de sus enemigos (1 Crónicas 14:8-17). Luego escuchó del profeta Natán que, a través de su linaje, «su trono [sería] firme para siempre», como se cumplió en Cristo (17:14; ver Lucas 1:30-33). Y respondió con humildad: «¿quién soy yo, y cuál es mi casa, para que me hayas traído hasta este lugar?» (1 Crónicas 17:16). Sabía que Dios, en su voluntad, había establecido su vida (v. 19), y planeado, en última instancia, la obra de rescate y redención para David y su pueblo (vv. 20-22).
Jesús «se humilló a sí mismo» e hizo el sacrificio supremo por nosotros (Filipenses 2:8). Con su ayuda, sacrifiquemos nuestras vidas humildemente por los demás.
Reflexiona y ora
¿Por qué es tan importante la humildad ante Dios? ¿Qué significará para ti sacrificarte humildemente por otros?
Dios, ayúdame a sacrificarme con humildad.
Martes 21 de abril
… ¡Alégrense conmigo, porque he encontrado la moneda que se me había perdido! (v. 9 rvc).
| La escritura de hoy: Lucas 15:8-10 | Nancy Gavilanes escribe: |
Cuando visité la región amazónica de Ecuador con mi padre hace muchos años, hicimos un divertido paseo en lancha hacia una pequeña aldea para conocer el lugar y aprender sobre las tribus locales. Mi querido papá me compró joyas artesanales, incluido un par de pendientes. Solo los usaba en ocasiones especiales, como cuando fui a visitar a mi hermana por mi cumpleaños. Al regresar de ese viaje, me horrorizó descubrir que había perdido uno. Busqué por todas partes.
Era solo un pendiente, pero tendría que viajar de nuevo hasta la selva amazónica para reemplazarlo. Sorprendentemente, cuando mi hermana volvió al restaurante donde habíamos ido por mi cumpleaños, encontró mi pendiente en la sección de objetos perdidos. ¡Estaba feliz!
Jesús contó una parábola sobre una mujer que había perdido una moneda de plata. No descansaría mientras su valiosa moneda estuviera perdida. «¿Qué mujer […] no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla?», preguntó Jesús (Lucas 15:8). Y cuando encontró su moneda, se alegró muchísimo (v. 9).
Jesús relató esta historia para demostrar cuán valiosos somos para Dios. Él «vino a buscar y a salvar» a los que estaban perdidos (Lucas 19:10). Aunque alguna vez estuvimos perdidos, el cielo se alegró cuando fuimos hallados.
Reflexiona y ora
¿Cómo se siente saber que eres precioso para Dios? ¿Y saber que el cielo se alegra cuando somos encontrados?
Dios, gracias por buscarme.
Miércoles 22 de abril
Porque él librará al […] afligido que no tuviere quien le socorra (v. 12).
| La escritura de hoy: Salmo 72:12-14 | Winn Collier escribe: |
Cuando los talibanes tomaron el control del gobierno de Afganistán en 2021, decenas de miles de personas quedaron atrapadas sin posibilidad de escapar. Ciudadanos comunes actuaron con rapidez, incluido un joven que lanzó una campaña en Instagram y recaudó siete millones de dólares para pagar vuelos de evacuación privados. «Dejamos de lado las divisiones políticas —dijo a un medio de comunicación— y nos unimos desde todos los ámbitos para salvar a estas personas». Eligieron comprometerse en la lucha.
No es solo en Afganistán. Desde rascacielos hasta aldeas en todo el mundo, muchos están solos, soportando penas atroces. Pero es impactante ver cómo Dios se ocupa de esos lugares de sufrimiento y desesperanza. En su tiempo y a su manera, «librará al […] afligido que no tuviere quien le socorra» (Salmo 72:12). Y es sorprendente que una de las maneras en que llega la ayuda de Dios es a través de nosotros. El Salmo 72 se refiere tanto a la obra del rey Salomón como a la obra de Dios, y no siempre es fácil distinguir cuál es cuál. Dios es el rescatador, pero nos llama a actuar con Él.
Cuando enfrentamos injusticias o sufrimiento, podemos unirnos a Él, participando directamente en medio del dolor. Podemos seguir a Dios e ir a los lugares donde nadie más está para ayudar.
Reflexiona y ora
¿En qué situación te ha parecido que no hay nadie más para ayudar? ¿Cómo puedes unirte a Dios en ese lugar?
Dios, gracias por llamarme a unirme a ti para ayudar.
Jueves 23 de abril
… recibíos los unos a los otros […] para gloria de Dios (v. 7).
| La escritura de hoy: Romanos 15:5-7 | Patricia Raybon escribe: |
Lillian Colón, que creció en un orfanato, superó a cuatrocientas bailarinas para ganar un codiciado lugar en un equipo de danza de renombre mundial. Bailó con ese grupo, con su coreografía sincronizada y rigurosamente ordenada, hasta pasados los cuarenta años de edad. Ahora, a los setenta, enseña danza y transmite a sus alumnos su mejor lección del arte de la precisión: trabajar en equipo. «Dentro y fuera del escenario, nuestras vidas están profundamente entrelazadas, y todos ganamos cuando nos apoyamos y cuidamos unos a otros», dijo.
Pablo conocía la importancia de este principio. La armonía en Cristo dirige la alabanza hacia su verdadero propósito: glorificar a Dios. Enseñó esta lección a los creyentes en Roma, tanto judíos como gentiles, para fomentar su unidad: «Dios […] os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús, para que unánimes, a una voz, [glorifiquen] al Dios y Padre» (Romanos 15:5-6).
Las voces que compiten no producen este resultado. Unirse para alabar a Dios, sin que nadie menosprecie al otro, da a la unidad en Cristo su verdadero propósito. «Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios» (v. 7). Con la ayuda de Dios para hacerlo, Él une nuestras voces mientras avanzamos en sintonía y lo glorificamos.
Reflexiona y ora
¿A qué voz puedes unirte para glorificar a Dios? ¿Cómo puedes priorizar la alabanza unificada?
Dios, que pueda alabarte en unidad.
Viernes 24 de abril
… como estuve con Moisés, así estaré contigo (v. 7).
| La escritura de hoy: Josué 3:9-11, 13-17 | Tim Gustafson escribe: |
Cuando Chris McCandless se desconectó de la sociedad y se internó en la naturaleza salvaje de Alaska, esperaba regresar. Pero cruzó el río Teklanika en abril, mucho antes de que el deshielo lo convirtiera en una corriente impasable. Meses después, sin comida, no pudo volver. Su trágica muerte quedó inmortalizada en libros y películas.
El pueblo de Israel enfrentó un cruce de río crítico para entrar en la tierra prometida: «el Jordán suele desbordarse» (Josué 3:15), un desafío que desarrollaría su fe. Dios le dijo a Josué: «Desde este día comenzaré a engrandecerte delante de los ojos de todo Israel, para que entiendan que como estuve con Moisés, así estaré contigo» (v. 7).
Josué dijo al pueblo: «el arca del pacto del Señor de toda la tierra pasará delante de vosotros en medio del Jordán» (v. 11). Tomando el arca, los sacerdotes pisaron el río y «las aguas que venían de arriba se detuvieron» (vv. 15-16). Toda la nación cruzó sobre el lecho seco (v. 17).
De vez en cuando, enfrentaremos «cruces de río»; situaciones imposibles que pueden fortalecer nuestra fe si nos volvemos al único que abre camino. El mayor de estos cruces es el de esta vida a la siguiente. Sea cual sea el desafío, el Dios que estuvo con Moisés, Josué y los israelitas también abre camino para nosotros.
Reflexiona y ora
¿Qué «cruce de río» enfrentas hoy? ¿Cómo has visto a Dios mostrar su poder a tu favor en el pasado?
Jesús, gracias por abrirnos camino en todo.
Sábado 25 de abril
Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús (v. 5).
| La escritura de hoy: Filipenses 2:3-8 | Katara Patton escribe: |
Mientras visitaba a una paciente en el hospital, me impactó cómo actuó un joven médico que estaba con un grupo de otros médicos inexpertos. Todos escuchaban mientras un doctor más experimentado explicaba el estado de salud de la paciente. De repente, la paciente dijo ansiosa que necesitaba ir al baño y que no podía levantarse ni esperar a que llegara una asistente de enfermería. En medio de la escena frenética, el joven médico tomó una chata y la asistió. Cuando la enfermera llegó, se sorprendió al ver que alguien ya había ayudado a la paciente. El médico principal elogió la acción del joven doctor.
Jesús no se aferró a ser Dios ni se negó a ayudar a la humanidad. Aun «siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse» (Filipenses 2:6). Como humano, pudo convertirse en nuestra ofrenda por el pecado y sacrificarse por nosotros. Vio nuestra necesidad de ayuda y salvación, y humildemente entregó su vida (v. 8). Pablo escribió: «se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo» (v. 7).
Somos llamados a imitar la actitud de Jesús y su manera de sacrificarse en nuestras relaciones interpersonales. Con su ayuda, sirvamos con humildad, sin importar cuán modesta parezca la tarea.
Reflexiona y ora
¿Cómo puedes reflejar la actitud y las formas de Jesús? ¿Cómo puedes servir humildemente a alguien hoy?
Jesús, gracias por entregarte humildemente por mi pecado. Muéstrame cómo servir a otros.
Domingo 26 de abril
… animaos unos a otros, y edificaos unos a otros… (1 Tesalonicenses 5:11).
| La escritura de hoy: Esdras 2:68; 3:1, 3-7 | Kirsten Holmberg escribe: |
En abril de 2019, un incendio destruyó la aguja y un «bosque» de vigas de roble que sostenían el techo de plomo de la famosa catedral medieval Notre Dame, en París. Casi de inmediato, se hicieron planes para restaurarla. Llegaron donaciones de todo el mundo y comenzó la restauración, con las mismas técnicas de construcción y los tipos de madera y piedra empleados en la estructura original.
Cuando Nabucodonosor ordenó prender fuego el templo de Dios como parte del sitio de Jerusalén, la estructura fue arrasada (2 Reyes 25:9). Cuando el pueblo regresó a Jerusalén después de décadas de cautiverio en Babilonia, «hicieron ofrendas voluntarias para la casa de Dios» (Esdras 2:68).
Luego «dieron dinero a los albañiles y carpinteros», y consiguieron «madera de cedro desde el Líbano», para los cimientos del templo (3:7). Aunque sus esfuerzos de reconstrucción fueron obstaculizados y saboteados, la tarea finalmente se completó, y el pueblo de Dios volvió a adorarlo en su templo (6:14-22).
Como creyentes en Jesús, juntos somos el templo de Dios (1 Corintios 3:16-17). Él nos capacita para restaurar continuamente a otros creyentes y «[edificarnos] unos a otros», no con madera o piedra, sino con palabras de aliento, oración y dones espirituales (1 Tesalonicenses 5:11).
Reflexiona y ora
¿Cómo estás edificando a tus hermanos creyentes en Jesús? ¿Cómo te ha edificado alguien recientemente?
Padre, gracias por poder edificarnos y restaurarnos.